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La flexibilidad y la Delgadez vs el Yoga

Cuando yo inicié mi práctica del yoga, lo hice meramente por una cuestión de salud, tenía ciertas lesiones y me habían enviado a realizar clases de yoga para alinear y fortalecer diversas partes de mi cuerpo. Mi primer pensamiento fue: “yo no soy flexible ¿Cómo voy a hacerlo?”


Descubrí con el paso del tiempo que la flexibilidad inicia desde la mente.


La práctica de yoga nos ofrece múltiples beneficios en la flexibilidad independientemente de nuestra figura.


“Yo no hago yoga porque no soy flexible” me dicen algunas personas antes de iniciar una clase de yoga. Mi respuesta en estos casos es siempre la misma: "La contextura que usted tenga no va a dictar qué tan ágil puede ser o no. Recuerde que hay personas delgadas flexibles y otras que no y hay personas gruesitas flexibles y otras que no.


Es un mito pensar que para iniciar la práctica de yoga es necesario empezar con una flexibilidad sobrehumana. Cuando lo que tenemos que comprender es que la flexibilidad del yoga se va adquiriendo conforme se practica; claro que me he topado a lo largo de los años con personas que dicen ser muy flexibles o con hiperlaxitud, en estos casos la práctica debe ser de mucha observación para evitar lesiones a mediano o largo plazo ya que se confunde la flexibilidad con la extensión de las articulaciones de su cuerpo.


Cuando las personas comienzan su práctica sufren de frustración por la ausencia de flexibilidad y además inicia una clase de competencia al observar a sus pares, es ahí donde el ego nos juega esas tretas de competitividad que nos impiden concentrarnos en liberar ya que nuestra atención está en tener más flexibilidad que el instructor.

“Como instructora les cuento que de vez en cuando hay posturas que no siempre son las más favorables para todos los cuerpos”.


Nuestro ego y competitividad produce una rigidez mental que no nos permite centrarnos en el momento presente y disfrutar de la práctica.

El trabajo en el yoga es personal pues debemos respetar nuestras limitaciones y saber salir de nuestra zona de confort, lo que permite liberar esos pensamientos rígidos y empezar a encontrar la fluidez en el pensamiento y movimiento.


Y lo vuelvo a recalcar: La rigidez de mi cuerpo tiene que ver con la rigidez de mi mente.


Les contaré una anécdota que es parte de lo que se vive como instructor: En cierta ocasión en un lugar donde impartían diversas disciplinas, decidieron tomar fotografías de los instructores; tomemos en cuenta que yo no siempre he sido una persona delgada para el estereotipo que nos han inculcado con respecto a los instructores.


En fin cuando fui a tomar mi foto la respuesta de la persona encargada fue que no necesitaban mi foto porque yo no cumplía con los estándares físicos de la disciplina que estaba impartiendo.


Un comentario nada apropiado ya que eso desvirtúa el concepto de que todos independientemente de nuestro físico podemos realizar la disciplina que queramos. Desde ese comentario considero que el concepto de flexibilidad es tan personal, individual e interno que solo nosotros mismos podemos demostrarnos que tan flexible pueda ser en la vida o en la práctica.


En la enseñanza del yoga la intención del instructor es acompañar, enseñar y aprender de las personas que vienen a realizar una práctica en la cual se sientan contentos con los resultados físicos, mentales, emocionales.


Es realizar un trabajo integral que combina acciones, respiración y posturas, control de mis sentidos y meditación con el que nos sintamos cómodos y plenos con nuestro cuerpo y que recordemos constantemente que venimos a disfrutar, a conectarnos desde nuestro corazón y trabajar internamente para equilibrar mi ser y encontrar nuestra flexibilidad corporal y mental.


Autora: Camila Carrasco

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