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Lo que puedes aprender en una clase de Yogui-Masaje

Hoy os traigo una reflexión sobre lo que voy aprendiendo en las distintas sesiones.


Mi experiencia me ha enseñado y me está enseñando que las experiencias sirven para aprender, mejorar y disfrutar.


Cada sesión es distinta, como cada sala, como cada peque, como cada familia...


Sobre todo con los mayores 12-36 meses recalcó mucho a las familias, que es normal que la primera sesión sea caos, no nos conocemos, no sabemos nada el uno del otro, y al final la práctica hace mucho, pero para mí es un caos maravilloso.


Muchas veces me quedo observando a los peques mientras ellos van haciendo, intento guiarlos otra vez para la sesión, pero otras veces ellos tienen otros planes, y eso es imposible, los observo olvidándome de los adultos, tengo unos momentos de reflexión y me dejo llevar para unirme a ellos.


Puede que sus juegos no tengan nada que ver con el Yogui-masaje, pero las sesiones de Yogui-masaje a los adultos nos sirven para volver a conectar con nuestro niño interior y conectar con nuestros peques, nos sirven para relajarnos, olvidarnos de la vida adulta de fuera de la sala y sobre todo nos sirven para reír y disfrutar.


Los adultos queremos todo perfecto, queremos las cosas tal y como se dictan, pero eso con peques es imposible, y si nos unimos a ellos veremos el mundo de otra manera, más bonita, más simple y más colorida. Que mejor que ver el mundo desde la perspectiva de los peques.


Mi experiencia como educadora, maestra e instructora me ha enseñado que aunque tú lleves tus clases/sesiones programadas, siempre hay que improvisar, modificar y dejarse llevar.


Escucha siempre a los peques de tu aula y sobre todo escucha a tu niño interior.


Y como dicen; si no puedes con ellos, pues, únete a ellos, seguro que disfrutarás muchísimo más.


Aprende, mejora y disfruta.


Namasté


Escrito por Gemma Val

Coolaboradora en Gestamor Internacional




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