top of page

Yoga vs Veganismo

¿Tienes que ser vegano o vegetariano para practicar Yoga?


Hemos escuchado mucho acerca de la creencia que tienes que dejar de comer o consumir productos animales si quieres ser practicante de Yoga.


Antes de adentrarnos en el tema quisiera decir que no es un requisito, más bien es una decisión personal que se toma a consciencia de tus necesidades. Recuerda que el YOGA te proporciona las herramientas y tú decides cuáles se adaptan mejor a ti y tu estilo de vida.


Aclarando esto, vamos a hablar un poco más del tema...


Esta creencia se asocia a que en los textos clásicos de Yoga, el Yoga Sutras de Patanjali compuesto de 196 aforismos se describen las 8 ramas o pasos que debemos seguir para lograr el estado de iluminación o samadhi.


La primera de las ramas son los Yamas o códigos sociales, es decir, la manera en como nos comportamos con los demás seres. Los Yamas a su vez se dividen en 5 normas. El primero que se menciona es: Ahimsa que significa “no violencia” que también se traduce o se interpreta como el respeto a la vida, no solo humana sino que se extiende a todos los seres incluyendo animales, plantas y por supuesto a ti mismo.


En la actualidad un gran número de personas incluyendo estudiosos y filósofos se han dedicado a analizar e interpretar el Yoga Sutras, ya que en los textos originales, el sabio Patanjali no profundiza en el tema.


A lo largo de los años esto ha generado que haya un sin fin de interpretaciones de lo que significa realmente el Yoga Sutras incluyendo Ahimsa. Si partimos desde este punto y observamos detenidamente lo que significa este principio, nos daremos cuenta de que tiene muchas limitaciones, ya que es prácticamente imposible sobrevivir en la época moderna sin destruir algún tipo de vida diferente a la nuestra.


Pongamos de ejemplo: Tienes un perro y de pronto te das cuenta de que está lleno de garrapatas ¿Qué haces? ¿Cómo puedes cumplir con este principio de “no violencia” si tienes que sacar del cuerpo de tu perro y matar a todas esas garrapatas? O ¿Qué harías si un animal venenoso esta a punto de atacar a un ser querido? Y así podría mencionar muchos ejemplos, ahora piensa tú en algunos.


Pensar en llevar todos los principios del yoga a la vida diaria en los tiempos actuales es muy complicado, ya que estos textos sagrados se escribieron hace miles de años donde los practicantes renunciaban a sus obligaciones y actividades para dedicarse únicamente a la práctica y enseñanza del Yoga.


Sin embargo, estos principios pueden adaptarse lo mejor posible a tus necesidades y tú puedes darle la interpretación que más se adapte a tu estilo de vida.


Hace algunos años cuando recién iniciaba mi práctica, fui a un retiro de meditación. Por supuesto que ser vegetariano o vegano no era requisito para estar ahí, pero la comida que se servía durante el retiro si lo era y por cierto era deliciosa.


Conocí mucha gente de diferentes religiones y culturas, la mayoría de ellos practicaban el vegetarianismo y yo quede maravillada solo de escucharlos hablar de su experiencia con este tipo de dieta. De pronto, me vino a la mente esta necesidad de llevar una dieta vegana, me propuse no consumir ningún producto de origen animal.


Y así fue, de un día para otro mi dieta cambió por completo. 4 años pasaron, te mentiría si te dijera que todo fue perfecto porque no fue así, confieso que todos los días me preguntaba en qué momento llegaría a sentirme igual de bien como todas aquellas personas que había conocido en el retiro.

Durante esos 4 años desarrollé diferentes tipos de deficiencias que me llevaron a experimentar diferentes malestares, entre ellos un dolor intenso en mis articulaciones al punto de no poder caminar sin dolor en la cadera. Visite muchos especialistas y para no hacerte el cuento más largo, todos llegaban al mismo diagnóstico: necesitas volver a consumir proteína animal.


Pasaron meses y yo me rehusaba a comer carne hasta que mi cuerpo no daba más y me lo expresó con un problema en la sangre derivado de una deficiencia de vitaminas. El malestar era tan intenso que tumbada en la cama me observé lastimando a mi propio cuerpo tratando de seguir un principio yogui que no estaba encajando con mi estilo de vida ni mis necesidades en ese momento. Entre en un juego de egos en los que mi mente quería seguir todas las normas y mi cuerpo la estaba pagando caro.


Fue ahí, en mi cama donde reinterprete mi concepto de Ahimsa, entendí que la NO violencia tiene que empezar con uno mismo. ¿De qué me sirve no comer carne si ni siquiera me siento capaz de ayudarme a mi misma? ¿Cómo pretendo ser mejor persona si no tengo fuerzas para levantarme y seguir?


Entonces comprendí: Ahimsa es acerca de CAUSAR EL MENOR DAÑO POSIBLE, en tus posibilidades, necesidades y estilo de vida.


Todo radica en la intención.


Te cuento mi experiencia como ejemplo, no como una verdad absoluta. Talvez en tu experiencia o en la experiencia de alguien cercano a ti, dejar de comer carne fue la decisión más inteligente y sanadora, en mi caso no lo fue y tuve que ajustar las normas. A partir de ese momento la intención de agradecer antes de cada alimento, agradecer y bendecir la vida del animal que está contribuyendo a mi bienestar, desarrollo personal y espiritual es parte de mi ritual diario, tratando de vaciar la culpa y toda intención hostil o negativa


Encontrarás yoguis o personas que piensen como yo y otras que probablemente vean el veganismo o vegetarianismo como la única opción de practicar Yoga.


Mi recomendación es: analiza, cuestiona, experimenta, siempre desde una mente intencionada en buscar la mejor versión de ti, si al final descubres que la dieta vegetariana o vegana te va a ayudar en tu propósito, ¡Hazlo!


Y si no, busca la manera de hacer el menos daño posible.


Cualquiera que sea la dieta que elijas, hazlo con el corazón. En la consciencia de saber que estás haciendo lo mejor que puedes dentro de tus posibilidades para ser mejor persona. Infórmate de los productos locales y de temporada, investiga el proceso completo de tus alimentos hasta que llegan a tu mesa, de lo que te aportan y por qué son buenos para ti.


Busca productos “cruelty free”, marcas comprometidas con el bienestar animal y del planeta, usa menos plástico, siembra un árbol, ayuda a un animal de la calle, a alguien en situación de pobreza, dona la ropa que ya no usas, CAUSA EL MENOS DAÑO POSIBLE, hay mil formas de practicar Ahimsa.


Comer se trata del proceso de alimentar y nutrir nuestro cuerpo, para que de este modo goce de buena salud y que sea un vehículo de ayuda para los demás. Recuerda que para el yoga no hay separación entre el cuerpo y la mente, si mi cuerpo está sano y fuerte mi mente también lo será.


¿De qué me sirve llevar una dieta vegana si juzgo y crítico a los que no lo hacen? ¿De qué me sirve ser vegetariano si lastimo con mis palabras o acciones a otros seres?


El Yoga es mucho más de lo que decidas comer, trasciende el cuerpo, es más que ejercicios físicos, es una forma de vida, es una completa filosofía que incluye control de la mente, la respiración, concentración, interiorización, meditación, relajación.


Es un camino de autoconocimiento, una invitación a vivir tu vida de la mejor manera posible conectando con tu esencia amorosa y compasiva, no te limites a experimentar esta práctica maravillosa por lo que decidas o no decidas comer, LO QUE COMES NO TE DEFINE, la decisión está en ti.


Autora: Vanessa Páez


182 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo
bottom of page